viernes, 25 de octubre de 2019

La detención como protección

He aquí una felicidad controlada.
Por que todo marcha bien en este tangente mundo que marcha desde ti.
¿No es sino un ego creador de una realidad serena y alegre?

Inclusive esa alegría pareciese una mascarada, una teatralización de un brillante actor que prefiere el anonimato bello, para no tener que hacer lo que siente, porque aquello que le empuja no es socialmente aceptable. Desde la micro sociedad a la macro.

Un mundo controlado que se acopla con otros mundos hasta formar la experiencia de vida completa de aquí a la inevitable muerte, esa que sucede antes del fin, cuando ya la maquina no responde como conoce el ego.

El bien es pues, una alegoría de supuestas interpretaciones de un estado calmo que se sitúa en un mar de olvidos certeros.

Si nunca somos, significa que no es real el sentimiento de pesar o de alegría que nos inunda en ese estado.
Este es un buen punto de inicio para el que desea practicar la meditación, buscando el vacío de si.

El hombre es un creador, empujado desde si para el exterior y muy probablemente, es que ese sea también el inicio de la mágica palabra que sana a los que si están dispuestos a morir, en el sentido de una muerte previa de su yo, para volver a nacer en metáfora sublime y comenzar a vivir, sin importar que se arrastra, sin importar el tiempo que queda.
Quien esta detenido se protege engañado, en una cárcel imaginaria que eventualmente da seguridad para la mascara.
Y el que susurra allí dentro, tiene la llave de esas esposas y susurra y susurra
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 La realidad depende del observador.  Cuando se observa no conviene romper el acto con la voz o el sonido innecesario, ya que se corrompe el...