La realidad depende del observador.
Cuando se observa no conviene romper el acto con la voz o el sonido innecesario, ya que se corrompe el deleite del presente, que tambien es olvido. Una especie de puerta o pasadizo a otro estado del hombre, donde se es algo indefinible.
La voluntad pareciese una simple accion, de hecho lo es. Sus resultantes son los que importan determinados sacrificios, a veces grandes, otras, mínimos.
El querer preservar lo que es, sabiendo que se acabará algun día, es lo que separa el presente del ruido del pasado y ralentiza el deseo del futuro como aquel otro presente, un ancla atemporal al que se somete el hombre con tal de ser lo que cree que es.
Por todas aquellas cosas materiales y afectivas que son apegos, teniendolas o no. Etéreas ellas, pesan en la mente del que no ve la belleza de estar. Observar en silencio y vivir lo que se debe vivir, respetando a los démas, sin intentar cambiar nada.
Porque todo lo que és, es voluntad de la totalidad de presencias que moran este mundo demiurgico, irreductible, imparable, voraz y que no se detendrá por nada ni nadie.
Tantos años preguntandose tantas cosas que no sirven para nada, pasado y futuro enclaustrados en la eterna pregunta del que hacer, para remediar o direccionar el destino de un hombre cauto, temeoroso de la belleza del presente.
Descubrir eso es debilitar al morador egolatra que habita al ser humano, pero observar eso es agrietar al personaje falso que se es, la realidad depende del observador, tambien es olvido del que se es, para un mejor vivir, sin él, sin tí.

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