Aunque piedra cubra mi santuario
Corroe la vista del doliente su visión penosa
Asi marchitasen las flores en aquel asunto delicado
Y me encuentro a cada momento ante esos ojos
y se que ha probado su eficacia
y ya no quedan cenizas siquiera de esa emoción
Aunque el agua inunde el cadaver tránquilo
corroe lo inerte
Y ya no recuerdo al recuerdo
Aunque me transforme en piedra
Vida darán mis olvidadas posesiones carnales
Asi daré inicio al inconciente aroma de la nueva vida.
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