lunes, 14 de enero de 2019

14 de enero de este año

Lo que sucede, diría. Es que las personas se apoderan hasta de lo que detestan. Siendo esta sensación nacida de su propia identificación con el mundo.
Toda aventura adhiere un recuerdo y mas aún, un peso en el bajo vientre que puede acariciar o doblegar el cuerpo de un ser humano. Ahí pues, esta la colección de experiencias que los mas despiertos buscan determinadamente.
Doce años de introspecciones que comenzaron con la seguridad de que el sufrimiento es necesario para la experiencia de vida y terminar editando aquella cuestión diciendo que si es necesario, pero no obligatorio.
Muchos ya trabajan las resultantes de sus actos, para no perder el control de las acciones de los terceros sujetos a ellos mediante pactos, emociones y castigos. Del éxito de ellos es que me referiré en este humilde escrito, que solo tiene el afán del pan duro para el hambre.
¿ Qué podría explicar yo a que aquellos que de mi han venido a este mundo?
Mas allá que mantener un estado de aparente calma, con tal de que ellos no vean una situación violenta o agresiva de quien se suponía era su héroe u antagonista.
Yo he creado mi sufrimiento, soy creador y me ufano de mi perfecto trabajo.

Soltando todo lo que me rodea, con tal de no discutir sobre el tener o permanecer, desarmé la parte del ser que se desgasta en cosas que jamas llevan a nada.
Siento muchas cosas en este estado de semi-tranquilidad, pero creo que fracase como antena viva del espíritu que todo lo siente.
En el camino a la muerte buena, lo mas difícil es conocerse, sobre todo cuando las emociones juegan una y otra vez con tu razón pacifica, esa que trata de hacer lo que hay que hacer sin interferir la vida de los demás.
Me gusta la vida cuando no siento nada, cuando estoy con lo que es y no recuerdo ninguna situación que me haga regresar a un estado de alerta, innecesario por lo demás.
Mucha cosa debo aprender aún.
Aprender a sentir el todo.

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