viernes, 25 de enero de 2019

La realidad, única vista de un todo que no se atisba con los sentimientos.

        La realidad no será conocida por el hombre que empaña su visión con las emociones propias de su entender, cuerpo y alma sujetas a los resultados de un cuerpo que es un filtro de la naturaleza.
La naturaleza humana se auto genera así misma generalmente destruyendo lo que sabe no existe y todo ello es lo que existe. Es preciso desprenderse de lo conocido, sustentado por un momento en la intuición y la observación.

La piel que avibora.

        Se me ocurre que el cambio de piel del reptil mas famoso de la historia se relaciona con la nueva vida, con la palabra renovación. ¿Y si esta fuese el envoltorio del hombre y no mudase? Seria la agonía del cuerpo y su conciencia autónoma que comunica con sensaciones sutiles y exasperantes al yo-robot celular que hay daños graves en la lógica subsistente del ser.
¿Como es que se revierte esta situación?
Oír sintiendo.
Entonces la piel que avibora es la piel del hombre que se muda para salvarse de si mismo como es en general la mayoría de los sucesos nefastos al que es sometido.

La memoria.

        Dúctil en el trabajo de sobrevivir, ancla en el escape del recuerdo, peso muerto en el viaje a la trascendencia, soltar, soltar es la premisa de la conclusión nombrada desapego.
Sin ella la carne es golpeada por la inexperiencia, con ella las cicatrices son la brújula y la sabiduría.

La realidad, única vista de un todo que no se atisba con los sentimientos.








No hay comentarios.:

Publicar un comentario

La belleza de estar.

 La realidad depende del observador.  Cuando se observa no conviene romper el acto con la voz o el sonido innecesario, ya que se corrompe el...